29 abril 2008

I'm a victim of this song

28 abril 2008

trabajos


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24 abril 2008

idea

Bob esponja es gay, Batman y Robin son maricas, las tortugas ninjas se cuestionan (sobretodo el de morado...) Twyinky-winky es una loca...lo que aun no sabía es que Heidi y Clara eran bolleras...ahora entiendo que el abuelo las quisiera tener en casa, como todo buen hetero casto y puro que se preste, dos niñas metiendose mano es uno de los ritos sexuales mas exitantes...
Recepción informativa desde los media en los que quedan cuestionados la identidad o las categorías de ellas (¿idea de trabajo?)

16 abril 2008

Web final

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14 abril 2008

Lo mas de Arena



Sábado noche, quizás la canción hace homenaje a los mas moderno de Freud (atrasadísimo para hoy), o a lo postmoderno de Guash, o a lo mas marica de los 80, a lo andrógino...a lo gay, no sabes lo que es ver un montón como los tuyos y las tuyas cantando esto, un lema en forma de canción hablando de transgredir el género, de revolución romanticámente visceral, de olbidarnos del género, ¡de lo Queer!, seguro que detrás de todo estao esta Buthler...

09 abril 2008

ENTRE SUPUESTO ARTE Y SUPUESTO VANDALISMO: CATEGORÍAS CONTEMPORÁNEAS DE PRODUCCIÓN.

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La identidad es una idea que en la producción de arte contemporáneo sigue vigente. Existen muchas piezas que hacen referencia a la condición del productor de la pieza como una forma clásica de producto-objeto. Normalmente en esta tipología de piezas el artista habla desde uno mismo como sujeto creador o generador de ideas en forma de artefactos.
Esta idea de “hablar” desde uno mismo y sobretodo desde el terreno del arte, lleva a generar un conjunto de restos que “alguien” (el artista) ha ido dejando por whites cubes. Como una prolongación de una persona.
Existe otro tipo de producción, muy en alza en ciudades como Barcelona, en la que la categoría de producción intenta difuminarse entre producción cultural y arte. O mejor, acaba difuminándose de forma involuntaria por parte del productor, ya que en muchas ocasiones habla desde las esferas artísticas, o porque aun no existe ninguna categoría a designar a dicha “pieza”. Ya sabemos que en el mundo del arte cabe todo…
Por tanto tentemos dos tipologías de producción, la primera que parte del artista, y la segunda que parte desde el productor.
Dentro de la segunda clase de creación podemos también dividirla en diversos puntos, como en el del campo de la experimentación, en el de la forma de encontrar lenguajes vinculados al arte desde aparatos tecnológicos, el de crear situaciones socio políticas que nos cuenten algo “mas profundo” que un míting o el procesual, en el que el proceso es fundamental para crear algo a lo que llamaremos cultura. Sea como sea, la producción vinculada al conocimiento desde la esfera cultural es una forma de decir cosas, de desarrollar conceptos, de hablar de las sociedades desde unas formas mas documentalistas.
Vemos por centros de arte o relacionados con el arte, categorías de obras que están entre el vandalismo, el concepto de crítica, la idea de denunciar desde una esfera pensante, obra maravillosa, pieza cínica, producción fresa o arte contemporáneo. Los llamados artistas o productores de dichas obras parecen posicionarse desde el mirador de arte. Un mirador que son conscientes que existe, que ellos solo deben crear y desarrollar, ya se ocuparán los profesionales del análisis de arte de definirlo: él solo se dedica a crear, muy a menudo, objetos o artefactos en forma de acción. Pero ¿dónde podemos encontrar los límites de todo esto? ¿a quien podemos decirle: ¡muy bien que buena pieza!, o… mira para pintar paredes con frases vete al raval…
Con esto me remito a una de las definiciones de arte mas claras que existen: “Arte es aquello a lo que llamamos arte”. Aunque claro, ya sabemos que la idea del arte se esta popularizando, y todo lo que se populariza se vuelve en el fondo una forma populista de lo que empezó a ser, que no es cosa mala, solo un cambio que debía tener, porque el tiempo pasa.
Desde el primer momento en que la pieza que se mueve entre arte y vandalismo se institucionaliza o es nombrado por un profesional del arte como creador de arte la idea cambia, solo queda en una mera broma con finalidades varias. Podemos poner por ejemplo al autor Banksy, que pasó de realiza stencils por varias ciudades a colgar sus cuadros en la Tate sin que nadie se diera cuenta, una obra perfomática allá como las haya muchas desde el mundo del arte, una gamberrada antes de categorizarlo como “obra”. ¿Qué nos lleva a decidir que es y que no es falso como arte? ¿por qué hay gente que cree que soy un hijo de puta (vamos a decirlo en plata) y hay gente que cree que es una forma de documentar situaciones y generarlas tan viable como pintar un bodegón en el estudio de tu casa?.
Con eso legamos a la idea del falsificador, un falsificador de conceptos de arte claro.
El falsificador es una persona que ha de medir sus pasos, ocultándolos, para poder llevar a cabo su finalidad. Finalidades cuestionadas por la ética moral política o gubernamental , y después por otras esferas sociales. En el fondo, lo que nos parece mal de todo esto es la no ética del falsificador, o la mala ética del sujeto que nos engaña, nos sentimos directamente atacados, auque no es así. Él no nos engaña a nosotros directamente, sino que engaña para poder realizar su objetivo: conseguir billetes auténticos.
Por supuesto, la ética de este individuo es distinta de los que opinan que falsificar esta mal: es un criminal, un mentiroso, un estafador.
Pero ¿por qué consideramos un estafador un estafador? Eso significa que consideramos “cosas” verdaderas y falsas, cosas que son de verdad y cosas que son de mentira, todo remitiéndonos a la realidad o lo real como auténtico. Trazamos una idea de falso o estafa a partir de algo que no consideramos de verdad. En definitiva tenemos la idea de verdad y mentira, y todo politizado, para poder verificarlo.
La estafa es considerada un delito contra la propiedad del patrimonio, y puede desarrollarse de forma pasiva o activa, y hay una tabla de niveles de estafa, una mentira de un niño a su madre no es considerado una estafa, aunque su madre puede sentirse estafada, pero ya tenemos una moral bastante bien definida sobre cuestiones de afección y mentiras para no castigar al niño con una pena de cárcel.
Existen diversas producciones de carácter artístico que cuestionan la idea de autenticidad a partir de la idea de engaño o estafa, demostrándolo o sin demostrarlo. ¿Cuántas obras estarán colgadas en las salas de importantes Muesos para que podamos observar, teniendo la verdadera en restauración? A menudo lo ponen un la parte inferior derecha, pro a veces se nos pasa esa información, y creemos haber visto Monet verdadero.
Y aquí me remito a los famosos 0100101110101101.org (www.0100101110101101.org ), que es la producción más interesante que conozco en este ámbito después de The yes men (www.theyesmen.org).
Este tipo de grupos van más allá del entretenimiento radical. Estafan y engañan aunque desde unos límites que se van definiendo a lo largo del proyecto.
Con “Nike Ground” , el colectivo nos da unas pautas bastante claras sobre que quieren hacer: activar la población y desarrollarles un pensamiento crítico, o como mínimo una opinión sobre algo en concreto, que suceda algo desde el engaño o la alucinación colectiva, desde el marketing guerrillero para que pase otra cosa basada en esa estafa social. Aunque el grupo tuvo un juicio con Nike en el que salieron completamente limpios, las cuestiones planteadas sobre cruzar el límite del plantar un contenedor hig-tech en la Karlsplatz de Viena en nombre de Nike ha trazado otra línea sobre los límites de la posibilidad en el engaño o la estafa para producir una pieza o acción. La estafa solo es la metodología usada, y en eso se basa la obra: en esa metodología.
Pero existe un “problema”, o algo que consideramos como un impedimento para su ejecución. Me refiero a esa moralidad o ética que poseemos, institucionalizada a partir de las esferas políticas en forma de reglas, y claro, sabemos que todo esto es cultural. No obstante, no defendemos demasiado ese factor, solo nos remitimos a los hechos de que se a atacado a un individuo. También hay la protección del atacado: ¿qué derecho tienes tu sobre la otra persona?.
Aquí existen dos individuos: el estafado y el estafador, o el que realiza el engaño y el engañado, y una frontera que no debe cruzarse y que va trazándose dependiendo de la moralidad de cada cultura o de cada individuo.
Este tema me sorprende, y me inquieta. Se establece una hecho lineal mediante la acción que genera el estafador. Él estafa o hace creer y existe una reacción determinada por esa acción. Conceptualmente podemos llamarlo anuncio: se genera una idea a partir de una acción publicitaria que desarrolla comportamientos de compra. La simple teoría de acción-reacción.
Pero, ¿qué líneas existen entre el poder de hacer y la moral del no deber hacer?.
En el arte, esas líneas se han intentado desfragmentar en algunas ocasiones, desmontar, trazar nuevos perfiles o llegar al límite con alguien o algo, un deporte de riesgo en el que te propones definir tus metas, hasta donde puedes llegar, como en una pieza de Bodyart.
Y poniéndome como referencia por no querer nombrar ninguna obra tachándola de incívica (¡Dios me libre!, no vaya a ser que tengan colgada la obra d un vándalo), me remito al proyecto finalizado ¿Quieres ser mi príncipe?, en el que intento delimitar y estructurar un esquema sobre las demarcaciones entre la construcción homosexual partida desde lo heterosexual y la conciliación de la idea pareja desde una página de contactos de Barcelona, nació el proyecto “¿Quieres ser mi príncipe?” ( Barcelona 2006, www.quieressermiprincipe.com ).
Un proyecto que pretendo enmarcar dentro de una metodología muy precisa, y desdoblando la idea de investigaciones de tipo sociológico desde prácticas del artísticas. Podemos considerar este tipo de producciones post-artísticas o neo-mediales, ya que indagan en la naturaleza de la búsqueda con un formato artístico partiendo de estructuras muy primarias y humanas desde los new media. La parte mas “gamberra” (vamos a llamarlo así) del proyecto es que trabajaba con personas y sus sentimientos sin que ellos hubieran sido informados de ello, mediante un proceso de documentación les gravaba, les hacía fotografía y vídeos que no han salido a la luz, no por voluntad, sino porque el proyecto ha dado un giro tan crítico desde mi alrededor que debo mantenerlas en mi disco duro, como unas fotografías de la reina desnuda en un play boy que nunca deben ser descubiertas…
En todo este entramado milita el sistema moral de forma constante, aunque no esté bien definido, aun no comprendo cual es la diferencia entre aceptar la manipulación por parte de estructuras basadas en el entretenimiento como en las series de televisión y el intentar realizar un “experimento” para poder extraer conclusiones en el que trabajas con personas.
Con todo esto no pretendo posicionarme como manipulador o estafador, sino como alguien que recopila información a partir de un anuncio en una página de contactos gay. De hecho, al subir mi anuncio me expongo a varias cosas sobre mis imágenes y mi propia persona, ya que lo cuelgo en un espacio regido por una semi-anarquía. Pretendo realizar un hecho para desenterrar conclusiones que veo que pasan desapercibidas por parte de muchos investigadores sobre las comunidades gays. Uno de los pocos, recientemente fallecido, fue Paco Vidarte, con libros como “Ética marica”, pero ¿qué pasa con los círculos académicos?
Con todo esto quiero decir que la figura de estafador de la que hablaba antes es muy cuestionable, diría yo que demasiado como para poder señalar quien hace el mal, quien estafa a quien y a que niveles de estafa nos estamos refiriendo. Porque yo me escandalizo mucho mas ante otro tipo de intervenciones llamadas de múltiples formas (léase TV, pop comercial, anuncios, comportamiento social de integración o política), que alguien que intenta extraer conclusiones con una metodología entre el arte y la sociología. Claro que ese es otro problema, que ambas disciplinas funcionan de forma paralela, y si se unen alguna vez, no es para interaccionar entre sí, ni mucho menos para retroalimentarse.
Intentar trazar un límite entre la experimentación de la alucinación de unos individuos para poderles generar unos pensamientos concretos y sacarles información sobre sus concepciones sobre el amor, la pareja homosexual masculina, y los espacios de contactos virtuales, fue mi primera meta a conseguir, para poder redactar un libro sobre cibersociedades homosexuales y autoconstrucciones masculinas en Internet.
¿Dónde podemos encontrar la línea moral entre producción de carácter artístico o estafa? ¿Entre vandalismo y arte? ¿Se ocupan los profesionales catalogadores que señalan que es una buena producción y que no lo es? ¿Por qué debemos remitirnos a las lecturas de contexto cuando hablamos de arte? ¿Es que es acaso solo una representación retratista de algo que sucede en un espacio geográfico determinado?, y es mas, ya que el artista conoce su poder neomedial, ¿debe permitirse ese lujo de producir desde el arte sin ética y moral a diferencia de un antropólogo?…Esto me recuerda a que si un día un grupo de curators, de artistas, de directores de revistas vienen corriendo con antorchas para darme una paliza y quemarme en medio de la galería senda puedo ir corriendo al CCCB, allí me acogerán, me encontrare a Cirujeda, Adbusters…

Daniel Gasol
Barcelona 2008